Nosotros no elegimos cuando querer o no a alguien. Eso es imprevisible. A veces, dejas pasar un poco de tiempo, dejas que las cosas sucedan como el tiempo decida y te engañas, porque el tiempo ha pasado y sin darte cuenta lo quieres, y ya no hay marcha atrás, has tratado de mentirte de mil maneras, a ti y a los de tu alrededor, incluso a él mismo. Pero las cosas no son tan fáciles como lo quiero y ya está, ahora es hasta doloroso. Te encantaban las risas, los abrazos, los besitos, las palabras cariñosas, las miradas de complicidad, la dulzura de tu corazón, y tú solita has dejado que eso pase, y que pase a un plano mayor en el que ahora duele. Era tan especial sentir ese cosquilleo en la barriga, o el no saber que decir a veces, la risa tonta, pasarte dos horas delante del espejo, mirarte en la ventanilla de cada coche cinco minutos antes de saber que ibas a verlo, analizar cada palabra, los nervios jugaban una mala pasada, y luego los sentimientos. Y ya no había manera de evitarlos, de pararlos. Pensabas que ibas a ser capaz de que no ocurriese, que ibas a poder decir hasta aquí hemos llegado, que no ibas a sentir lo que ahora sientes. Pero ya está aquí, está pasando. Y se te va de las manos. Y como si eso no fuera fácil, hay otra. Ella es la que ocupa su corazón, la dueña de sus besos, la que tiene los mejores abrazos y los te quiero más grandes. Y cuando lo escuchas hablar de ella se te cae el mundo a los pies, cuando ves una foto en la que están juntos sientes un pequeño pinchacito que se te clava y en el fondo, hasta te consume. Porque sientes, tienes sentimientos, y te duele. Incluso te sientes un estorbo, y no quieres que esto cause ningún problema es su relación, porque aunque te haga daño te gusta verlo así, tan feliz, a pesar de que hable de ella y no de ti, aunque te sientas un cero a la izquierda y sepas que no eres nada más que otra, cualquiera. Darías todo porque al leer esto no cambiaran las cosas, olvidarte de él con la misma facilidad que vas a borrar todas estas palabras, pero sabes que no, que no es fácil, al contrario, es demasiado difícil e irremediablemente las cosas serán de otra manera. También lo necesitas, como amigo, porque él está ahí y si se va, estás segura que lo vas a echar de menos, muchísimo, porque te hace falta y necesitas que no desaparezcan esos abrazos que te sacan una sonrisa, las tonterías y todas esas cosas… El 60% de las veces queremos a personas que no debemos, necesitamos a gente que nunca podrá estar ahí o añoramos a otros tanto que no volverán, pero es ley de vida. Tampoco voy a luchar, no es que no me falten ganas, pero no quiero, porque tú estás así feliz y no voy a estropear eso, así que tranquilo.
Y ahora, que ya he acabado, que me he desahogado todo lo que necesitaba, puedes estar seguro de que solo te atribuyo la palabra amigo, un amigo imprescindible y especial, pero nada más, no voy a buscarte, ni a pedirte cosas que no son, porque desde este momento todo lo de antes se ha acabado, esas palabras eran un estado de explosión, que necesitaba sacar para poder estar tranquila conmigo misma. Por eso te digo que ya no te preocupes, que el bajón se ha escapado, que estoy bien, pero tenía que decirte esto que he sentido por ti, y que, te prometo que se acaba, porque te necesito como un amigo más, y eso es lo importante, no quiero perderte por una gilipollez, por mis tonterías. Por eso sé que ahora sí puedo verte solo de una manera y quererte de otra, puedes darme abrazos sin que me hagan sentir especial en otro sentido, ni nada de eso, te lo prometo. Y aquí tienes una amiga incondicional, que va a estar para absolutamente todo y que quiere verte feliz como sea.

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