Y mientras esperaba sentada quién sabe qué cosa, apareciste fugazmente como una imagen imborrable. Desde aquél día que ya no te has ido de aquí.
A veces creo, ciegamente, que eras tú lo que esperaba sin saber porque desde aquel instante mi espera se volvió real, se convirtió en un juego de sonrisas y te quiero donde cada beso es una nota dulce de poesía, donde cada abrazo me quita la sed de tenerte.
Nunca supe realmente qué esperaba, nunca sabré realmente si eras tú, sólo me conformo con la satisfacción de que cambiaste de pronto mi vida y me volviste una linda y querida realidad.


No hay comentarios:
Publicar un comentario