martes, 3 de mayo de 2011


Hay una leve diferencia entre ser y querer ser.
 Yo vivo de mis sueños, en los que sueño despierta, totalmente consciente. 
Armo mi realidad, la ajusto a mis necesidades. Puedo ser lo que quiera ser.
Pero hay algo que ni en mis sueños no puedo configurar: Tú.
Y aún cuando puedo tenerte en mi vida, bajo el dominio de una música exacta, la melodía, la letra que decoran infantilmente mis sueños... aún en ese momento creado por mi ansiedad, mi debilidad y tal vez por mi inocencia, aún en ese momento no estás, porque me sabe falso, porque me duele.
He sido otra, he cambiado  de vida, de personalidad y sobre todo de apariencia... pero tú me resultas esquivo.
No quiero seguir soñándome la vida, quiero vivirla. Quiero entender que es mucho más que mi falta de autoestima, o mi exceso de egocentrismo (que al caso vienen a ser la misma cosa). Quiero comprender que la vida no es ser algo que uno cree que debe ser, o que necesite por todos los medios posibles llegar a ser.
 Quiero entender que la vida no empieza, ni mucho menos termina en mi exterior.
Simplemente quiero vivir para mi, para los que me aman y los que pudieran llegar a amarme (como pudiste haberlo hecho tú).
Salir de mi cuarto, pisar tierra firme, armarme de valor y de fe... y simplemente vivir.

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